San Juan de Luz, en los Pirineos Atlánticos entre Biarritz y Hendaya, es uno de los pueblos de veraneo vasco-franceses con mayor 'charme' de todo el litoral.
Abierta al océano, la ciudad vivió mucho tiempo de la pesca y del puerto hasta convertirse en un lugar turístico de renombre en el que sus habitantes han sabido preservar su patrimonio a la vez que han incorporado los avances del siglo XX.
Tanto por tamaño como por ubicación, playas y paseos alientan al callejeo por un entorno tan cuidado que parece un jardín japonés.
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